La Decisión del Gobierno n.º 146, de 12 de marzo de 2026, revisa el salario mínimo bruto en Rumanía, tal y como establece el artículo 164, apartado 1, de la Ley n.º 53/2003 (Código Laboral rumano). El salario mínimo actualizado, con efecto a partir del 1 de julio, aumentará de 4.050 lei a 4.325 lei (aproximadamente 850 €) al mes, teniendo en cuenta una jornada laboral mensual estándar de aproximadamente 166,67 horas. En consecuencia, el salario mínimo bruto por hora se eleva a 25,949 lei.
Debate acalorado entre los interlocutores sociales
La propuesta del Gobierno de aumentar el salario mínimo ha sido objeto de un acalorado debate entre los interlocutores sociales. Concretamente, las asociaciones patronales y los sindicatos han expresado posiciones contrapuestas al respecto. Por un lado, las asociaciones patronales abogaron por mantener el salario mínimo en su nivel actual. Hicieron hincapié en la necesidad de que la economía se ajuste a las presiones de costes existentes. Por otro lado, los sindicatos promovieron una revisión del salario mínimo. Subrayaron que una revisión al alza es esencial para contrarrestar las presiones inflacionistas y salvaguardar el poder adquisitivo de los trabajadores con ingresos más bajos.
Impacto en la economía local
Según el Ministerio de Trabajo, es probable que el aumento del salario mínimo tenga efectos positivos en la economía local. En concreto, los resultados más significativos son los siguientes:
- Una reducción del trabajo no declarado;
- Un aumento de las tasas de empleo entre los jóvenes y las mujeres;
- Un aumento del consumo interno, debido a una mayor demanda de bienes y servicios.
Además, según las previsiones del Gobierno, más de 1,7 millones de trabajadores se beneficiarán del aumento del salario mínimo. Por otra parte, el impacto estimado de los ajustes salariales en el presupuesto nacional asciende a aproximadamente 622 millones de lei, teniendo en cuenta el periodo de julio a diciembre de 2026.
Conclusiones
En general, se espera que el aumento salarial aprobado constituya un estímulo para la economía rumana, al incrementar el poder adquisitivo de los trabajadores. Además, esta medida podría lograr armonizar el salario mínimo nacional rumano con los objetivos generales de la política salarial y adaptarse a la evolución de la economía.